domingo, 27 de noviembre de 2016

El mensajero de Mercurio

Coenagrion mercuriale.

Dicen que en aquellos sitios donde la belleza del verde, alcanza límites inimaginables, donde el agua es constante en todo aquello que pisas, dicen que en estos lugares discurren regatos casi imperceptibles donde el protagonista de la historia de hoy, pasa su vida acuática y evidentemente su vida aérea.

El caso es que aquí donde nacen las nubes, el agua con la suficiente calidad para que la vida de nuestro héroe se desenvuelva sin problemas, todavía discurre en los pequeños regatos... y obviamente mana de la tierra, en brañas y turberas.  Y es en estos lugares donde podemos encontrarlo.

Estos Coenagriones suelen gustar de pasear entre los herbales que brotan en estos campos inundados, siempre en vuelos a escasa altura, de forma que son muy difíciles de localizar, ya que su coloración pasa perfectamente desapercibida sobre esa base acuática.



Cuando nuestro héroe comienza a darse cuenta que el aire es su nuevo reino, su coloración es básicamente blanca o un color crema muy clarito, que irá, con el tiempo, tiñéndose de azul celeste como en el caso del machito que os muestro.



Si nuestro protagonista fuese hembra sería exactamente lo mismo, aunque antes deberán perder el brillo de sus alas y cuando seque dedicarse a recorrer, entre el manto vegetal de esos prados saturados de agua, lo que indudablemente será su nuevo reino. 



¿Porqué mercuriale?

Pues lo primero aclarar que las distintas razas de coenagrion se caracterizan por tener un dibujo muy particular en el segundo segmento del abdomen, (Siempre contando desde el torax), y obviamente el dibujo que presenta nuestro protagonista, es el del casco del mismísimo y sigiloso Mercurio. Así es comprensible que haciendo honor a su nombre su localización obligue a trabajar arduamente aquel observador que pretenda disfrutar de su presencia.


¿y las hembras?


Bueno, las hembras presentan diversas coloraciones que adaptarán al territorio por el que se desenvuelven, por de pronto, su coloración típica vendría siendo la que os muestro bajo estas líneas, donde la glotona protagonista se merienda un mosquito, los cuales serán la base de su alimento.


Los machos naturalmente son azules...



Siguiendo un Razonamiento lógico, las parejas de nuestros pequeños mensajeros de mercurio, se formarán del siguiente modo.... Macho azul hembra amarillo verdosa....


O... ya sin tanta razón... macho azul y hembra a juego.


No sé, el caso es que en el caso de hembras y machos pasa lo que en todos los seres vivos... los machos está a lo que pillan.... y las hembras, al que más les gusta por supuesto


Así naturalmente las redes del amor acabarán luciendo el corazón de Cupido... que no el de Mercurio.... (no debe ser muy buen jefe, pero ya se sabe empiezas en un servicio de mensajería y acabas como presidente de cualquier lugar pedido de la mano del señor)


Y lo más importante de esta historia es obviamente dejar a las futuras generaciones a salvo, para que aquellos Dioses que tienden a desaparecer de nuestra vidas, puedan seguir divirtiéndonos con sus historias de amor y desventuras.


Porqué obviamente el amor lo es todo.


Pero también el poder mantener en el mundo a las nuevas generaciones.... por difícil que a veces nos parezca.




Un saludo desde donde nacen las nubes.



2 comentarios:

  1. ¡Todo un placer pasar por tu blog y dedicarle el tiempo que se merece!. Un saludo desde Asturias y gracias por lo que nos enseñas.

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