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domingo, 20 de octubre de 2013

Principes y Princesas (Hyla arborea)


Hyla arborea.-

Pues buscando príncipes y princesas encantadoras, me ha venido a la mente una especie de ranas que solo habita donde nacen las nubes... es cierto, las ranas necesitan mantener su piel con una humedad constante, ya que son muy delicadas y cuando una rana abandona la protección del agua porque tiene visiones más elevadas significa dos cosas:
  1. la humedad del aire es terriblemente alta (el agua y el aire se confunden)
  2. Existe una posibilidad manifiesta de que por una mágica razón pueda ser un príncipe encantador en busca de princesa.
Hubiésemos acertado o no con nuestras elucubraciones, lo seguro es que es terriblemente difícil encontrar un ser cuyas capacidades miméticas rozan la perfección. Así siendo parte de su entorno se torna invisible.

¿Es magia?. - por supuesto que lo es.

Como comentábamos en el título nuestra amiga se llama en latín "Hyla arborea", que bien entendido nos hace deducir de inmediato que es una rana arboricola.... obviamente no quiere decir que la vayamos a ver desafiando al mundo desde la punta de un pino.


Evidentemente los pinos son excesivamente resinosos y nuestra protagonista ya es suficientemente pegajosa como para adquirir aditivos. ¿Donde podríamos buscar?... como su entorno natural suelen ser humedales pues ahí, en los cañaverales por ejemplo.


O también entre el follaje de la vegetación de ribera, los arboles que más le gustan son los alisos, sauces (salgueiros) y fresnos.


Lo cierto es que aquí donde nacen las nubes desestimando las denominaciones latinas las conocemos como Ranitas de San Antonio, (San Antón), y lo cierto es que es casi imposible no oírlas en las noches de primavera ya que su canto, allí en las altura es terriblemente sonoro, pero como con las cigarras, una cosa es oírlas y saber de su existencia y otra muy distinta es verlas.

Naturalmente al igual que sus primas las ranas comunes el color verde de nuestras trepadoras amigas se debe a su estado de animo y lugar en el que se encuentran, este color al parecer es debido a la conjunción del azul y el amarillo, cuando uno de los dos colores predomina se produce un cambio de tonalidad... al parecer en algunas ranitas (muy, muy pocas), el color amarillo desaparece tornándose su coloración en azul... nunca las he visto así  y quizá sean estas, las realmente mágicas y besuqueables... por consiguiente, es cierto irrefutablemente que las leyendas más antiguas que hablan de príncipes encantados y de sangre azul es totalmente cierta, ya que el color de esas ranas así lo demuestra...


¿Una San Antonio que no es verde, la querría ver más cerca?
- Voila!
-mmm. tampoco es azul.
-Cierto... Yo cuento historias y expongo evidencias, confirmarlas es cosa vuestra.


Cuando los príncipes y princesa se hacen adultos se reúnen en torno a los humedales para organizar grandes fiestas jolgorio, encontrándose los chicos con las chicas.. y formando las parejas que garantizarán las nuevas generaciones.

Distinguir los chicos de las chicas es fácil, lo chicos hinchan una gran bolsa que tienen bajo la boca para cantar, por lo que la piel bajo del cuello, al deshinchar la bolsa presenta un aspecto arrugado, como el príncipe de la foto, (bajo estas lineas).


Sin embargo las princesas como la de la foto siguiente, tienen la piel tersa y suave... bueno tersa, suave no, más bien algo pegajosa.


Cuando están embarazadas como son madres tienen una encantadora y prominente barriguita.
¿Para comérsela a besos verdad?.


Son grandes modelos fotográficas, ya que debido a sus características, pueden adoptar poses terriblemente sugerentes.



Recién salidas del agua las pequeñas princesas alcanzan las plantas más próximas a la orilla, confundiéndose mimeticamente con el entorno.


Claro está que recién emergidas al mundo terrestre su tamaño es minúsculo, aproximadamente como una mosca.



He incluso mas pequeño que el de un pequeño dragoncillo como es este Lestes virens.


El último segmento de la cola suelen perderlo al poco tiempo de salir del agua y supongo que en su versión azul se confundiría perfectamente con un despelotado Pitufo.

Recuerdo con cariño, en mi adolescencia mirando unas figurillas de Pitufos en un escaparate de una tienda de Dijon me corregía una amiga ¿Pitufos?... -Schtroumpfs!!... cierto, los Pitufos, (Schtroumpfs, Schtroumpfette incluida), son obra del dibujante belga Peyo.

Habría que preguntarle a Peyo si en su mirada a la naturaleza, en vez de ver lo que el creía un Schtroumpfs, no habría visto un pequeño príncipe azul.


Es bien cierto que de Gargamels y Azraeles está el mundo lleno, por lo que nuestras amigas deberán estar siempre atentas y vigilantes en todos sus tamaños.


Para así poder continuar, generación tras generación, manteniendo la magia sobre esta tierra de donde sus seres, cuando los alejan de ella caen en una nostalgia profunda... porque cuando vives entre las nubes, tu mente se humedece y ya no puedes vivir en otro sitio sin perder esa esencia que era parte de tu vida.


Con la esperanza de que encontréis un príncipe o una princesa azul, os he contado este secreto...pero es muy secreto, no podéis contárselo a nadie, ya que los príncipes que han querido ser ranas lo guardan celosamente y se tapan la boca unos a otros para que la gente no se entere.


Así que SSSHHhhhhssss...tooodo esto queda entre nosotros.


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Una cosa es cierta... nadie nace aprendido, y el camino en solitario se hace largo y pesado, así que no dudéis en preguntar aquello que queráis saber, sobre las historias,  los protagonistas, o las fotografías... contestaré a todos (o lo intentaré) .

jueves, 17 de octubre de 2013

Sobre príncipes y princesas encantadoras (Ranas I)


Suele pasar, como decíamos en el capítulo anterior, que cuando llegamos justo al borde del agua  no veamos nada...ni de mágicos seres, ni de seres extraños... pudiera ser... ¿aquello es un pájaro?... no, no es, en fin...aqui no hay nada, pues nos vamos.

Pues no, no nos vamos ¿tenemos oídos?, ¿que escuchas?... oh!! sí claro, que tonto, el croar de las ranas... estos pequeños seres saltarines, ¡Que ruido hacen!, claro son tantas... en fin, tantas no, son más... ya que solo croan los cantarines machos para llamar la atención de las hembras..... pppeeeero ¿tratándose de magia, habrá algún príncipe o princesa encantado?. 

Besuqueable digamos... bueno, je,je... besuqueable puede ser el caso es buscar, mirar, saber que estas mirando y actuar consecuentemente a tus criterios.... como la fantasía las ranas desaparecen y que curioso en el 90% de los casos es culpa del ser humano.

El caso es que no son tan fáciles de ver como de escuchar, y ciertamente pueden esconderse en cualquier parte ¡A saber!.



Por lo regular deberíamos encontrarlas cerca de la orilla, metidas en el agua, al borde de la vegetación de ribera o sobre las rocas.


Pues sí mira una ahí está... no tiene cara de príncipe, lo que tiene es carita de rana común, (Pelophylax perezi), estoy pensando que la identificación en latín ahorra muchos localismos aunque suene poco encantadora.... ¿Donde iba?

Ya, eso... las ranas comunes tienen a colocarse estratégicamente próximas a la orilla para cuando sientan nuestra presencia ganar el agua con un salto y desaparecer... si nosotros no estamos pues se relajan tomando baños de sol y siendo succionadas por mosquitos. Los cuales no se alimentan exclusivamente del ser humano, sino de todo ser vivo que encuentran... las hadas y los dragones infunden más respeto...pero que no se despisten.



Debemos entonces desestimar la idea de ver las ranitas sobre las hojas flotantes de los nenúfares... Bueeeeno sí, no... quizás, estamos en un mundo mágico y aquí todo es posible, simplemente es buscar con cuidado y paciencia y cuando tu mente se sincronice con el medio en el que te encuentres, todo un mundo lleno de vida y fantasía aparecerá ante tus ojos.



El caso es que sincronizado o no al primer movimiento que hagas, nuestra amiga retornará al agua y se acabó la fiesta!!.


Las ranas encantadas y las poco encantadoras suelen relacionarse entre ellas y de ese "afaire" a menudo la hembra queda embarazada...son cosas que pasan, en casi todas las especies. Es curioso pero mirándoles la carita no distinguimos los machos de las hembras o sí, los machos suelen ser por lo regular más pequeños que las hembras y por supuesto más "salidos" y "cantarines" por eso cerca de la comisura de la boca tienen una membrana oscura fácilmente identificable.




 De este embarazo la hembra pone una cantidad razonable de huevos de los cuales surgirán los peques a los que solemos llamar "cucharillas" ya que posee una larga y plana cola y una cabecita abultada. 

Esta cabecita cada vez se hará más grande, le surgirán piernas.



Después brazos y la cola se irá reduciendo.


Hasta quedar bien pequeñita. Es en esta fase cuando le solemos llamar "renacuajo", como a los niños pequeños, y es cuando  los pequeñuelos empiezan a salir poco a poco del agua.



Una vez perdida la cola y convertida ya en ranita le queda por alcanzar una vida de aventuras para lo cual surgirá del agua y pedirá su sitio en el mundo.



¿Son todas las ranas verdes?... por supuesto que no, e incluso la protagonista de este capítulo la Pelophylax perezi suele tener varias tonalidades dependiendo en el entorno en el que se encuentre, es obviamente la más resistente de las ranas a entornos algo contaminados... pero el "más resistente", es muy matizable.


Existe en Galicia, donde el agua se agita en un discurrir sinuoso, se oxigena y limpia... también en fuentes de agua de pureza comprobada, una ranita marrón llamada Rana iberica Boulenger, lo cual nos llena de orgullo a los habitantes de este pequeño rincón del mundo, porque es curioso, a nuestras especies características les llaman ibéricas cuando siempre hemos creído que éramos algo aparte... pues mira tu que no... que aquí donde nacen las nubes, aquellos seres que viven entre el agua y el aire también pertenecemos a una penísula, la iberica.



En fin, hoy no hemos encontrado a los príncipes y princesas encantadores, pero seguiremos buscando, ya que esos duendecillos forman parte de nuestra esencia.

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Un saludo desde donde nacen la nubes

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