jueves, 17 de octubre de 2013

Sobre príncipes y princesas encantadoras (Ranas I)


Suele pasar, como decíamos en el capítulo anterior, que cuando llegamos justo al borde del agua  no veamos nada...ni de mágicos seres, ni de seres extraños... pudiera ser... ¿aquello es un pájaro?... no, no es, en fin...aqui no hay nada, pues nos vamos.

Pues no, no nos vamos ¿tenemos oídos?, ¿que escuchas?... oh!! sí claro, que tonto, el croar de las ranas... estos pequeños seres saltarines, ¡Que ruido hacen!, claro son tantas... en fin, tantas no, son más... ya que solo croan los cantarines machos para llamar la atención de las hembras..... pppeeeero ¿tratándose de magia, habrá algún príncipe o princesa encantado?. 

Besuqueable digamos... bueno, je,je... besuqueable puede ser el caso es buscar, mirar, saber que estas mirando y actuar consecuentemente a tus criterios.... como la fantasía las ranas desaparecen y que curioso en el 90% de los casos es culpa del ser humano.

El caso es que no son tan fáciles de ver como de escuchar, y ciertamente pueden esconderse en cualquier parte ¡A saber!.



Por lo regular deberíamos encontrarlas cerca de la orilla, metidas en el agua, al borde de la vegetación de ribera o sobre las rocas.


Pues sí mira una ahí está... no tiene cara de príncipe, lo que tiene es carita de rana común, (Pelophylax perezi), estoy pensando que la identificación en latín ahorra muchos localismos aunque suene poco encantadora.... ¿Donde iba?

Ya, eso... las ranas comunes tienen a colocarse estratégicamente próximas a la orilla para cuando sientan nuestra presencia ganar el agua con un salto y desaparecer... si nosotros no estamos pues se relajan tomando baños de sol y siendo succionadas por mosquitos. Los cuales no se alimentan exclusivamente del ser humano, sino de todo ser vivo que encuentran... las hadas y los dragones infunden más respeto...pero que no se despisten.



Debemos entonces desestimar la idea de ver las ranitas sobre las hojas flotantes de los nenúfares... Bueeeeno sí, no... quizás, estamos en un mundo mágico y aquí todo es posible, simplemente es buscar con cuidado y paciencia y cuando tu mente se sincronice con el medio en el que te encuentres, todo un mundo lleno de vida y fantasía aparecerá ante tus ojos.



El caso es que sincronizado o no al primer movimiento que hagas, nuestra amiga retornará al agua y se acabó la fiesta!!.


Las ranas encantadas y las poco encantadoras suelen relacionarse entre ellas y de ese "afaire" a menudo la hembra queda embarazada...son cosas que pasan, en casi todas las especies. Es curioso pero mirándoles la carita no distinguimos los machos de las hembras o sí, los machos suelen ser por lo regular más pequeños que las hembras y por supuesto más "salidos" y "cantarines" por eso cerca de la comisura de la boca tienen una membrana oscura fácilmente identificable.




 De este embarazo la hembra pone una cantidad razonable de huevos de los cuales surgirán los peques a los que solemos llamar "cucharillas" ya que posee una larga y plana cola y una cabecita abultada. 

Esta cabecita cada vez se hará más grande, le surgirán piernas.



Después brazos y la cola se irá reduciendo.


Hasta quedar bien pequeñita. Es en esta fase cuando le solemos llamar "renacuajo", como a los niños pequeños, y es cuando  los pequeñuelos empiezan a salir poco a poco del agua.



Una vez perdida la cola y convertida ya en ranita le queda por alcanzar una vida de aventuras para lo cual surgirá del agua y pedirá su sitio en el mundo.



¿Son todas las ranas verdes?... por supuesto que no, e incluso la protagonista de este capítulo la Pelophylax perezi suele tener varias tonalidades dependiendo en el entorno en el que se encuentre, es obviamente la más resistente de las ranas a entornos algo contaminados... pero el "más resistente", es muy matizable.


Existe en Galicia, donde el agua se agita en un discurrir sinuoso, se oxigena y limpia... también en fuentes de agua de pureza comprobada, una ranita marrón llamada Rana iberica Boulenger, lo cual nos llena de orgullo a los habitantes de este pequeño rincón del mundo, porque es curioso, a nuestras especies características les llaman ibéricas cuando siempre hemos creído que éramos algo aparte... pues mira tu que no... que aquí donde nacen las nubes, aquellos seres que viven entre el agua y el aire también pertenecemos a una penísula, la iberica.



En fin, hoy no hemos encontrado a los príncipes y princesas encantadores, pero seguiremos buscando, ya que esos duendecillos forman parte de nuestra esencia.

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Un saludo desde donde nacen la nubes

lunes, 14 de octubre de 2013

Donde nacen las nubes

Donde nacen las nubes es donde la fantasía y la realidad se encuentran, en ese lugar los Dragones existen y también existen las hadas y por qué no... todos aquellos seres que imaginamos... 


Porque donde el agua se confunde con la tierra todo tiene cabida, la realidad desaparece y la vida resurgen en todo aquello que podemos tocar, ver, oír o sentir.


 
Sin embargo existe un ligero problema... lejos están los tiempos en que todos los seres se veían y se evidenciaban sin reparos... paralelamente a nuestra evolución, aquellos seres de gran tamaño fueron desapareciendo, haciéndose cada vez más pequeños... o no... o quizá el mundo se hizo más grande. El caso es que si no nos fijamos no los vamos a encontrar, no los veremos, no interactuaremos con ellos y por lo tanto ante nuestros ojos serán siempre invisibles.

Me decían que cuando niños veíamos siempre seres fantásticos y es cierto, cuando niño te fijas en aquello que con la edad irás perdiendo evidentemente son cosas que pasan... es importante para nosotros y también es importante para la vida que nos rodea.

Quizá toda la fantasía y vida que encontremos la tendremos que buscar allí donde no la vemos... en fin, mirando, mirando, nos podemos fijar donde nacen las nubes.. ¿las vemos?...


Pues allá vamos... que deberíamos buscar, ¿dragones?, ¿hadas?, ¿zorros, extrañas aves o misteriosos animales?.... no sé, buscamos todo porque la vida siempre es una sorpresa.

Y ya cuando las nubes nos cubren, quizá llegar al punto donde nacen sería un buen comienzo para empezar a buscar... así nos puede servir un río que se pierde entre las sombras al cobijo de los árboles que lo protegen y le dan vida.

O una laguna donde la luz baña el ambiente y cuando creemos que vemos todo...realmente no vemos nada en absoluto.


En fin, empezaremos a buscar.... poco a poco y sin prisas que aquí tampoco me encuentro.

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